Es verdad soy un…
Ta cabrón, pinche crisis…
Camino al trabajo ví a un wey todo pintado de blanco, de la cara pues, con una expresión de “me carga la chingada” sentado en una parada de camión. Un morrito con mochila le agarraba fuertemente de su mano izquierda y un cigarro a la mitad en la otra.
Ya ni siquiera los payasitos de la calle (que se distinguen por ser fulanos que parece que solo se untaron crema Nivea en la feis) tienen esa jovialidad de antes, ese carisma que hacía que los niños pequeños se cagaran del miedo (no sea que se los vaya a cargar el payaso) y que botaba de la risa a los adultos por recordar la fortuna de no terminar siendo payaso región4.0.
Digo, no tengo nada contra los payasos, menos con los payasos de bajo presupuesto… pero a mí viene la crisis y me quita la sonrisa y me cai que sí le parto su madre…
¡Encefalogramas planos del mundo! ¡Uníos en contra de la infelicidad de los payasos! ¡Haz patria!, cuentale un chiste a un payaso.
Ese es mi consejo de hoy…
Por todo lo demás, se pueden ir a Chihuahua a un baile…
Con amor: Nerd
